Poco luego de regresar de mi internado en Australia, comencé a buscar otro para el verano próximo, el verano 2017. Había pasado el mejor verano de mi vida y ya sentía la necesidad de volver a irme otras 6 semanas. Consideré Nueva York, Irlanda o Argentina, pero me decidí por Barcelona sin saber que esta ciudad cambiaría mi vida.
Nuevamente, hice todo el proceso de CISabroad (para saber más del programa, ver blog post del Internado en Australia) y esta vez me hicieron match con una compañía que se especializa en el ámbito social de la psicología, donde hacen investigación sociológica y consultoría a empresas privadas o públicas. Tienen una división de educación, de servicios de información y de consultoría estratégica. Para esta ocasión, no tuve que obtener ninguna visa, así que compré mi pasaje and I was good to go. Una vez más, tuve la suerte (y privilegio) de que mis padres me apoyaran económicamente.
Había visitado anteriormente Barcelona así que no me tomó por sorpresa que fueran 8 horas de vuelo, mi escala siendo desde Miami (2 horas más o menos desde Puerto Rico). Esta vez, el programa creó un grupo de Facebook por lo que pude conocer a unas cuantas personas antes de llegar y poder hacer planes de viajar (de esto hablo más adelante). Conocí por este grupo a una chica que nos dimos cuenta que teníamos la misma escala de Miami a Barcelona y también viviríamos en el mismo edificio, pero pisos distintos. Me encontré con ella en el aeropuerto y entonces ya tenía a mi primera amiga. Esta vez acerté bien el clima caluroso de Barcelona, pero, personalmente, era el clima caluroso perfecto.
Las próximas 6 semanas las pasé increíble; no me tardé nada en acoplarme al vivir con roommates que se convirtieron en mis amigas desde el día 1 (y las del piso de arriba). El apartamento donde me tocó vivir esta vez estuvo perfecto (no era un simple cuarto) y tenía todo lo necesario además de ser bonito y contar con elevador y aire acondicionado. El cambio de hora no fue muy complicado esta vez ya que solo eran 6 horas de diferencia, Barcelona estando por delante. De todas formas, volví a sobrevivir con un plan de teléfono con solo textos y wifi.
Mi trabajo era de 9 a.m. a 2 p.m. todos los días, excepto los viernes. Estaba allí cubriendo por una empleada que estaba en baja por maternidad, por lo que tenía mi propio escritorio y computadora. Me enseñaron todo sobre mi responsabilidades para, al menos, las primeras semanas, y me presentaron a todos. Me encargaba, junto al otro interno, generalmente, de analizar data; elaborar, revisar o actualizar informes y presentaciones de la data obtenida de los proyectos; y más para el final, me tocó hacer llamadas de control de calidad o revisar grabaciones para control de calidad sobre los servicios de la propia compañía. Esta vez sentía que aportaba algo, que le caía bien a mi supervisora y mis compañeros and that I kind of just fitted in. Desayunábamos casi todas las mañanas juntos en el bar de al lado y tomábamos un coffee break a mitad de mañana en la cocina. Hablaban español frente a mí para incluirme (muchas veces comenzaban en catalán hasta que se acordaban), me preguntaban qué hacía los fines de semana, etc. Este trabajo me ayudó a tener más experiencia en otras áreas y hacer algo súper diferente.
Mis amigas y yo, desde un principio, exploramos mucho de Barcelona. Íbamos a comer, salíamos de fiesta (de qué manera y qué energía con trabajo al otro día, muchas veces me quedaba dormida frente a la computadora unos minutos), salíamos a visitar lugares (y nos perdíamos) y hacíamos las actividades y excursiones que incluía el programa. Una de las actividades fue una clase de cocina y una excursión fue a unos pueblos en las afueras de Barcelona (a caminar por unas montañas y a comer Fuet). Fui a un concierto de Daddy Yankee donde estuve parada casi 8 horas con unas del grupo, como también me encantaba explorar sola como ya saben. Iba a comer, a caminar por parques, a caminar por las calles hasta literalmente perderme, fui al zoológico y fui a museos. Hubo 2 fines de semana que decidí irme a Suiza y otro a Irlanda, con una chica que llegué a conocer por el grupo de Facebook, pero ya eso les contaré en los próximos blog posts (lo bien y mal que la pasé esos días, ya sabrán el por qué prefiero viajar sola, fue toda una experiencia). Vivimos muchas aventuras, desastres y experiencias divertidas durante todo ese verano por lo que estoy sumamente feliz y quedé completamente enamorada de esta ciudad. Por lo tanto, influenció mucho que haya decidido realizar un máster en el 2018, todo un año… pero eso ya es historia para más adelante.
¡Más adelante subiré sobre mis 3 días en Zurich, Suiza y mis 3 días en Dublín, Irlanda!

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