Estaba en mi segundo año del bachillerato en psicología cuando me surgió mi primera “wild idea”: vete lo más lejos que puedas, completamente sola. Así que, en el verano 2016, durante 6 semanas, me fui al otro lado del mundo, sola, a realizar un internado (o práctica). Nunca había viajado ni vivido sola antes, pero quise finalmente salir de mi zona de confort.
Busqué y busqué en internet oportunidades de internados dentro del área de la psicología hasta que me topé con una página que se dedicaba a encontrar internados en el extranjero durante el verano, además de programas de intercambio durante el semestre (CISabroad). Se paga cierta cantidad de dinero dependiendo del tiempo que vas a querer estar en el país realizando el programa y te incluye: encontrarte el lugar donde trabajarás/estudiarás, estadía, dos actividades culturales, orientación, asistencia 24/7, varias pequeñas actividades diarias sugeridas, entre otras cosas. Entonces, escogí Australia y seleccioné que mis estudios son en psicología, y es así como me hicieron “match” con una oficina privada de una psicóloga clínica muy reconocida en Sydney. Obtuve mi visa por internet súper fácil and I was good to go (sí, necesitas visa para visitar Australia, se llama ETA, Electronic Travel Authority y cuesta unos $13). Y pues… tuve la suerte (en realidad privilegio) que mis padres que ayudaron económicamente para poder hacer todo esto.
No me imaginaba lo costoso que era viajar a Australia (pero vivir allí fue bastante barato) y lo largo que era el trayecto. Mi escala, desde Puerto Rico, fue en Dallas, Texas el cual fue un viaje de más o menos 5 horas. Por otro lado… de Dallas a Sydney fueron alrededor de 18 horas. Encima de todo, el cambio de hora eran 15 horas de diferencia, Australia estando por delante. Por lo tanto, salí un miércoles por la mañana y llegué a Sydney el viernes a las 6 de la mañana. Otro dato es que había investigado sobre el clima, ya que las estaciones son totalmente al revés a nosotros, pero no pensaba que haría tanto frío, por lo que no fui para nada preparada… primer error.
Las próximas 6 semanas estuvieron llenas de retos, aventuras y aprendizaje. El primer fin de semana lo pasé horrible; todo me dio de cantazo. No tenía amistades ni conocía a nadie, el cambio de hora me dificultaba hablar con mi familia y amistades, y odiaba el lugar donde me tocaba vivir. Me sentía sola y homesick, extremadamente triste y hasta me enfermé físicamente (pudo haber sido por el cambio en temperatura también). Debido al cambio de hora, me levantaba todas los días a las 7 a.m. para poder hablar con el chico con el que había empezado a salir antes de irme, ya que en Puerto Rico eran las 5 p.m., y tenía como hasta las 4 p.m. que en Puerto Rico eran las 2 de la mañana. Así mismo hablaba con mis padres y con mis amigas, por lo cual las noches eran sumamente solitarias. El lugar donde me tocó vivir era un edificio donde cada “apartamento” era, literalmente, un cuarto/habitación. Habían dos baños por piso para compartir con otros 9 “apartamentos”. La cocina y la lavandería eran compartidas con todo el edificio. Sobreviví de comer fuera y comida de microondas, y un plan de teléfono que dependía de textos y wifi.
Mi trabajo era de 9 a.m a 5 p.m., la mayoría de los días, en la oficina privada de la psicóloga. Me encargaba, junto a otros dos internos de otro programa, de lo administrativo: cobro de clientes/pacientes, organizar el calendario diario, programar citas, contestar llamadas. Sin embargo, también la ayudábamos en las investigaciones que tenía corriendo, visitando diferentes lugares alrededor de la ciudad para conseguir muestra o visitábamos otras prácticas privadas que funcionaban en otro ambiente para así aprender. El trabajo tenía sus altas y bajas, al ser varios internos con pocas responsabilidades y una psicóloga con muy poca paciencia (casi segura que yo no le caía bien). De todas formas, me ayudó muchísimo tanto para mi conocimiento como para mi resumé, obvio.
Entre la primera semana y segunda pude hacer amistades ya que el programa realizaba ciertas actividades para reunir a todos los integrantes. Comencé a salir con ellas para comer, visitar lugares, salir de fiesta en las noches o hacer estupideces juntas. De todas formas, me encantaba salir a explorar sola. Iba a acuarios, zoológicos, a parques, a restaurantes, a lugares de postres, o a simplemente caminar por la ciudad. Vi canguros, toqué un koala, monté un camello, me hice un piercing. Descubrí muchísimas cosas sobre mí por lo que aprendí más sobre mí misma, siendo lo más importante esto: lo independiente, adaptable y fuerte que soy. Ese verano 2016 fue el comienzo de mi gran cambio para bien. Aquí es donde verdaderamente comenzó mi amor por viajar (mayormente sola) y vivir en el extranjero. Sientes una libertad de ser quien quieras, cuando quieras.
¡Más adelante subiré sobre lugares a visitar/qué hacer, lugares de comida/postre y lugares de fiesta/jangueo, además de una guía de 3 días en Melbourne!
Si tienen alguna otra duda sobre el programa CISabroad o Australia, no duden en preguntar.

Comments
Post a Comment